Inicio Mundo biker LEYENDA DE LA CAMPANA

LEYENDA DE LA CAMPANA

7872
Compartir

LEYENDA DE LA CAMPANA

Este mundo está lleno de mitos y leyendas, es por eso que esta vez les voy a dejar esta Leyenda. Esta cuenta la historia del significado que tienen las campanas que muchas veces podemos ubicar en algunas motocicletas (Como la de Penny), la Historia va más o menos así aunque existen diferentes orígenes y distorsiones a lo largo de la Historia el destino de esta campana es básicamente el cuidar a su dueño en el camino.

Hace muchos años, en una noche fría de diciembre, un viejo motociclista volvía de un largo viaje con sus alforjas llenas de juguetes y de otras baratijas que había comprado para los niños de un grupo de su casa, cerca de donde él trabajaba.

Mientras montaba esa noche, pensaba cuán afortunado era él en ese momento de su vida, tener un “compañero” fiel como su moto que entendía su necesidad de viajar por las carreteras y a su vieja cacerola que no la había dejado tirado ni una vez en los muchos años ellas había compartido el camino junto con él.

Cerca de 70 kilómetros al norte de la frontera de México, estaban al acecho, un grupo pequeño de “Duendes” conocidos como “DUENDES DEL CAMINO”.

¿Ya sabes no?, haz visto que existen obstáculos en la carretera, tales como baches, palos y pedazos de viejos neumáticos o clavos, objetos temidos por los motoristas y tantos otros objetos que influyen en el rodar de una moto, así los “DUENDES DEL CAMINO” los aprovechan para tener una ocasión de regocijo sobre sus actos del mal.

Bien, este viejo Motociclista solitario entró a una curva a la luz de la Luna y los duendes le emboscaron, haciendo que se estrellara contra el asfalto y en el derrape -antes de detenerse- una de sus alforjas se rompió.

Yacía ahí incapaz de moverse, cuando los duendes del camino se acercaron hacia él. El Motociclista no estaba dispuesto a entregarse y comenzó a lanzarles los objetos que traía en sus alforjas, mientras, los duendes seguían acercándose. Finalmente, se quedó sin nada que lanzar, pero él tenía una campana y comenzó a hacerla sonar, con la esperanza de asustar a los pequeños y malvados duendes.

A unos 50 metros, acampando en el desierto se encontraban dos motociclistas sentados alrededor de una fogata mientras charlaban de su día de paseo y de la libertad que sentían cuando el viento soplaba en sus caras mientras recorrían el extenso país.

En la calma del aire de la noche oyeron un sonido parecido al de campanas de iglesia y dispuestos a investigar fueron hacía dónde provenía el sonido. Encontraron al viejo motociclista al borde de la carretera con los “duendes” alrededor para hacer de las suyas, procedieron a disuadir a los “duendes” hasta que el último se escurrió en la noche.

Estando agradecido de los motociclistas, el viejo “lobo del camino” les ofreció pagarles su ayuda, pero como hacen todos los Bikers de corazón, ellos rechazaron aceptar cualquier tipo de pago. No siendo él partidario de dejar pasar un noble acto inadvertido, el viejo motorista cortó dos pedazos de cuero de sus alforjas y les ató una campana a cada uno. Enseguida las colocó en cada una de las motocicletas, tan cerca de la tierra como fue posible.

El guerrero del camino cansado y viejo les dijo a los dos viajeros: “con esas campanas colocadas en sus motos, estarán protegidos contra los “duendes del camino” y siempre que estén en un apuro hagan sonar la campana y un compañero motociclista irá en su ayuda”.

Así que cuando veas a un motociclista con una campana en su motocicleta, sabes que lo han bendecido con la cosa más importante de la vida: “La amistad de un motociclista compañero de ruta”.

Se dice que si tu compras una campana para ti, la magia trabajará pero solo a una fracción de su capacidad. Es esencial que un amigo te la regale. Así, si un viajero experimentado te la regala, el poder de su campana se duplica, parte de esto viene de que el poder de la campana viene con la experiencia del viajero y te la está otorgando a ti, esta experiencia te provee seguridad adicional en tus viajes.

Por lo tanto, si tú tienes un amigo que no tiene una campana en su moto, regálale una y protege su camino, el saber que tiene alguien que se preocupe por él es un sentimiento que no tiene nombre.